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Convento de Santa Clara


El convento de Santa Clara de Manresa es un recinto compuesto por varios edificios religiosos y asistenciales que se encuentra en la parte más alta del arrabal de les Escodines. Su construcción se inició entre finales del siglo XIII e inicios del XIV, con el establecimiento de la primera comunidad de monjas clarisas de la ciudad.

 

Según los procesos de canonización de San Ignacio de Loyola, el futuro santo solía sentarse en la linde de la entrada del convento para poder escuchar los canticos diarios de las monjas. En la época que San Ignacio llegó a Manresa, por este punto llegaba uno de los ramales de La Sèquia de Manresa, procedente de la zona de El Guix. Dicho ramal subministraba agua a las huertas de Les Escodines y de la Vall del Paradís (Fuente de Fans). Décadas después, los monjes capuchinos y jesuitas también se sirvieron de sus aguas para regar los huertos del convento de Sant Bartomeu y del santuario de La Cueva de San Ignacio respectivamente.

 

El conjunto monumental medieval se vio complementado por las renovaciones realizadas en el siglo XVII con el cambio de la comunidad ocupante, pasando a manos de una congregación de monjas dominicas de clausura. En 1904, el célebre arquitecto Alexandre Soler i March proyectó una nueva ampliación, diseñando una nueva estructura que presidiría la fachada oeste, de estilo claramente modernista. A día de hoy, el convento aún lo gestiona una pequeña comunidad de monjas dominicas, que comparten parte del espacio del antiguo conjunto arquitectónico con una fundación de carácter asistencial.