Un nuevo espacio de memoria y arte se ofrece a la ciudad. Se encuentra en el almacén de la plaza de la Reforma, que conserva la colección de elementos de piedra del Museo de Manresa, procedentes principalmente del derribo de las iglesias y conventos góticos y barrocos de la ciudad realizado en 1936 durante la Guerra Civil, en pleno período revolucionario. Fragmentos de esculturas, claves de bóveda, sarcófagos, capiteles, fustes y bases de columnas, entre otros, conforman este fondo.
El artista Jesús Galdón, a través de la instalación «El que diuen les pedes callen els arbres» (Lo que dicen las piedras lo callan los árboles), abre la colección lapidaria del Museo de Manresa a una mirada transversal y contemporánea que nos interpela a reflexionar sobre el origen, la continuidad y la destrucción del patrimonio local y, al mismo tiempo, universal.
Se trata de un proyecto diferente y atractivo, dirigido a todos los públicos, que pone de relieve la actuación y la función que históricamente han tenido los museos en relación con la protección del patrimonio artístico y cultural y plantea, a partir de una propuesta estética, reflexiones sobre memoria y cultura, sobre qué consideramos patrimonio y cómo se constituye.
El lapidario forma parte del eje Espacio Memorias del Museo y se convierte en un punto de referencia de los espacios de memoria histórica de la ciudad y en un espacio de implicación ciudadana en procesos de reflexión sobre nuestro pasado inmediato, el presente y el futuro.