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Casa Canyelles


La casa Canyelles es un antiguo edificio señorial de planta baja y dos pisos de alto que se encuentra en la calle de Sobrerroca. 

Según rezan la tradición manresana y los procesos de canonización de San Ignacio de Loyola, durante los primeros meses de su estancia en Manresa, el futuro santo pasó algunas noches en el zaguán de esta casa, después de alojarse en el hospital de Santa Llúcia. Fue acogido por una de sus seguidoras manresanas más fieles, Miquela Canyelles. Según todos los testimonios entrevistados en los procesos, el peregrino solía descansar en el espacio existente entre el portal, la escalera y el patio de luces. 

En una ocasión, después de invitarlo a comer, el marido de Miquela, que se dedicaba al negocio de la venta de lana, le confeccionó un vestido nuevo “hecho de paño buriel, de modo que el P. Ignacio dejó el saco vil y maloliente que llevaba”, según el testimonio del párroco Francesc Picalqués dado en 1606.